El apodo.

Hace mucho tiempo vivíamos en una cuadra muy grande, había muchos edificios alrededor así que puedes encontrar muchos vecinos para mi fortuna yo y mi hermano teníamos la edad de muchos así que teníamos un grupo para jugar.

Bajábamos a las canchas, alguien se rifaba con el balón y nos poníamos a jugar futbol unas horas hasta que nuestras mamás nos llamaban para comer o porque alguien tenía que hacer la tarea poco a poco nos íbamos quedando menos hasta que había un punto donde todos regresaban.

Estábamos de vacaciones y el tiempo que pasábamos todos juntos era aún más y más divertido. Algunas veces las vecinas se turnaban y nos daban bocadillos como sándwiches, gelatinas para que pudiéramos tener energía antes de la hora de la comida.

Referencias: YouTube , Bonafont y El Financiero 

En una ocasión mi mamá tuvo que salir más temprano así que nos encargó un pendiente de la casa y es que el señor de Bonafont iba a ir para entregar aguas a domicilio en México df  y nosotros lo que teníamos que hacer era abrir el edificio e indicarle en que departamentos era.

La mayoría compraba esa agua y nos daba un poco de pena porque era la primera vez que atenderíamos a alguien sin nuestra mamá, ella se fue de la casa, cerró la puerta. Ambos nos quedamos despiertos aunque luego me acomodé y continué con mi sueño.

A lo lejos escuché una voz, que decía “El Aguaaaaaaa” y constantes sonidos del timbre, era obvio que ya tenía tiempo de haber llegado mi hermano se estaba bañando y salió con una toalla. Yo con pijama le levanté, asomé la cara por la ventana gritándole “YA VAAAA” muchos de mis amigos estaban en el patio jugando así que para mí vergüenza me vieron despeinado, con almohadazo y pijama.

Todo fue tan rápido que no caché que les había regalado ese momento, algunos tenían sus celulares a la mano por lo que pareció como paparazzi cuando bajé con chanclas y mis lagañas. El señor del agua siguió mis instrucciones y dejó el garrafón afuera de cada depto., después de una cantidad considerable de subidas y bajadas  terminó.

Mis amigos seguían jugando pero me decían comentarios como “Bonita pijama” me dio un poco de vergüenza pero después decidí que si, mi pijama era bonita. Cuando regresó mi mamá y vió los garrafones de agua me felicitaron y agradeció por hacerle el favor, yo me sentí muy bien.

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Desde ese día me comenzaron a llamar “Juan Pijamas” además de que en mi cumpleaños algunos me regalaron varias pijamas me daba mucha risa pensar que se habían tomado la molestia y solo por ese momento que me dormí.

Esas vacaciones fueron de las mejores que tuve porque jugamos muchísimo , actualmente sigo viendo a mis amigos aunque es un poco difícil ya que muchos crecieron y comenzaron a ir a la universidad, trabajar entonces los horarios ya no coinciden pero todos disfrutamos de esa época juntos.

Además nunca me dejarán de llamar Pijamas al parecer, ya me acostumbré.

 

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